Visita Internacional en Los Peares (1960): Del Congreso Mundial de la Energía a la errata "nabícola"

 Por Carlos del Caño | Publicado originalmente en La Región el 21 de junio de 1960

Hay días en que la historia con mayúsculas se detiene en los rincones más insospechados. Hoy rescatamos del archivo de Carlos del Caño una crónica excepcional de junio de 1960, cuando una delegación del Congreso Mundial de la Energía y las cámaras del NO-DO revolucionaron Os Peares para admirar las colosales obras hidroeléctricas de Fenosa.

Además, este recorte guarda un secreto: una magnífica anotación a mano del propio Carlos en el margen del cuaderno corrigiendo una divertida errata de la imprenta de la época.

📰 VISITA IMPORTANTE

(De nuestro corresponsal, C. del Caño)

"El valle alto del Miño tiene la forma de una ancha y lobulada hoja de castaño cuyo pedúnculo se inserta en Los Peares o Tres Ríos, punto de confluencia con el Sil". Así nos empieza a hablar de esta tierra el incomparable don Ramón Otero Pedrayo, en su "Guía de Galicia". Unamuno en su libro titulado "Por tierras de Portugal y de España", casi se despepita al hablar del bello panorama pearesco; y yo, modestamente, hay días que este "pendúnculo" me parece el lugar más hermoso de Lugo, y digo de Lugo por carecer la zona de las características agrícolas orensanas. Buena prueba de ello es la "abícola" cosecha y el "sucalco" prendido en las laderas del Miño y del Sil.

Pues bien, una gran parte de los componentes del Congreso Mundial de la Energía, que se celebró en Madrid, unos sesenta en total, estuvieron el viernes en Los Peares, visitando las instalaciones de los saltos de San Esteban, San Pedro y la magnífica obra que "Fenosa" tiene en el lugar denominado "La Pena" y en donde nuestro río Miño, apretado en las roqueñas laderas, da a veces pruebas de su furiosa potencia. Ante el maravilloso espectáculo de nuestro paisaje acentuado si cabe por una tardía primavera, los visitantes no pudieron por menos de extasiarse en su contemplación y deshacerse en elogios a mi juicio justificados del todo.

La importantísima visita fue recibida por don Benigno Quiroga, ingeniero gerente de Fenosa; don Luis Fernando Quiroga Piñeyro, inspector de Centrales; don Ricardo Durán Fajinas, jefe de esta central, y don José Carlos Martínez Nogueras, jefe de los servicios de dicha instalación, quienes mostraron a los visitantes la central y demás dependencias, de las que quedaron gratamente sorprendidos, no sólo en la parte técnica, sino también por la extraordinaria belleza del paraje en que se hallan enclavadas.

Entre los visitantes se encontraba el secretario general técnico de la comisión, Mr. Grey, otras personalidades del ramo inglés, francés, sueco, un paraguayo, un portugués y un checoslovaco. También nos obsequió con su presencia la distinguida señorita Carmen Cervera, biznieta del glorioso almirante; don Maximino Casares y esposa; don Santiago Castro, director de S. del Sil; los marqueses de Alta Gracia; don Julián Roselló; don Luis Roig, ingeniero jefe de explotación de la citada empresa; don José Luis Lobera, acompañado de su distinguida esposa; la encantadora señorita Marilís, sobrina de don Santiago Castro, y la señorita Ingeborg, de nacionalidad sueca, acompañada ésta por don Jaime F. de la Puente Torrado. La señorita Ingeborg hizo observar la semejanza del paisaje gallego en la montaña y en las Rías Bajas —de donde venían— con la montaña y la costa sueca tan cantada en las guías turísticas.

En las inmediaciones del salto de San Esteban, un grupo folklórico interpretó con magistral acierto varias danzas "maragatas" que fueron muy aplaudidas por la complacida concurrencia. Luego, por personal de "Auria" fue servido un ligero ágape, siendo todo ello —menos el ágape— filmado por las cámaras del NO-DO y la televisión.

En San Esteban, don Santiago Castro dio la bienvenida a los visitantes con su culta y amena palabra, que fue subrayada con clamorosas ovaciones por parte de los componentes de la comisión.

🖋️ La intrahistoria del archivo: La nota al margen

Nota manuscrita de Carlos del Caño al pie del recorte: "Yo decía NABÍCOLA"

Comentario del editor: Los periódicos de los años sesenta se componían a mano, letra a letra, en las linotipias de plomo, y las erratas eran el pan de cada día. En el primer párrafo, el lector se encuentra con la extraña expresión "abícola cosecha". Con el bolígrafo azul de su puño y letra, Carlos dejó constancia para la posteridad de lo que realmente brotó de su máquina de escribir: él quería ensalzar la bendita y soberana cosecha de nabos y nabizas (nabícola) de los sucalcos de Os Peares.

Una corrección que demuestra el orgullo por el vocabulario de la tierra y la fina ironía de un periodista indomable.

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