📰 Pulso de la Ciudad: Don Quijote... ¿y el esparadrapo soviético?
Por Carlos del Caño (Dibujo de Quesada)
Se ha proyectado estos días una versión rusa de la genial novela de Cervantes. Profanos en materia crítica, dejaremos pasar cuantas adulteraciones han cometido los «ejecutores» del film. Todo se puede perdonar cuando la intención no es otra que brindar al respetable un par de horas gratas a base de buen color y excelentes escenarios.
Por otra parte, la película es altamente instructiva, ya que en una de las secuencias podemos averiguar que los rusos han sido —¡cómo no!— los inventores del esparadrapo. Nos referimos, claro está, a la cruz formada por dos tiritas que ostenta el caballero manchego, luego de haber recibido una de las innumerables palizas que componen sus valerosas hazañas.
Que sepamos nosotros, en el año 1605 la mayor parte de los males solían «curarse» a base de emplastos y otras marranadas del mismo jaez, como lo prueba el propio Miguel de Cervantes cuando nos habla del bálsamo de Fierabrás, que no debía de ser ninguna tontería, puesto que el caballero andante, gracias a él, logró liberarse incluso de sus jugos gástricos.
Dirán los susceptibles que se trata de uno de esos característicos y abundantes anacronismos que solemos ver en la pantalla, parecidos a uno donde se veía una cuadriga romana conducida por cierto galán que ostentaba en la muñeca un reloj de pulsera. Quizá sea eso tan solo. Pero también pudiera resultar que muchos directores y guionistas, en vez de documentarse y ambientar sus obras, lo que hacen es repartir propaganda a los cuatro vientos y dejar al público de lado, como si no mereciese la atención de darle liebre por liebre.
✍️ Comentario del Editor: Un gazapo histórico en la pantalla grande
A la mirada afilada de Carlos del Caño no se le escapaba ni el más mínimo detalle, ni siquiera en la oscuridad de una sala de cine. En esta divertidísima crónica de septiembre de 1966, nuestro cronista acude al estreno en Ourense de la célebre adaptación soviética de Don Quijote de la Mancha (película filmada en 1957 por Grigori Kózintsev).
Mientras el público general se dejaba deslumbrar por los paisajes y el color de la superproducción, el ojo clínico de Carlos caza al vuelo un anacronismo de antología: los cineastas rusos colocaron al hidalgo manchego una cruz de esparadrapo moderno en la cara para tapar sus heridas, tres siglos antes de que se inventase. Con una ironía desbordante, Del Caño aprovecha este "despiste" para arremeter contra la pereza de los guionistas y los intentos de colar propaganda por encima del rigor histórico y del respeto al espectador.
Esta joya de nuestro archivo —que en su edición original venía ilustrada con una genial caricatura de Carlos realizada por el gran dibujante Quesada— es un ejemplo perfecto de cómo el autor convertía una tarde de cine en una lección de agudeza, demostrando que el buen humor y la exigencia cultural nunca estuvieron reñidos en su soberano bolígrafo.
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