Ni fútbol, ni polémicas: la genial receta de Carlos del Caño en los años 60 para "oxigenar el alma" (y la divertida errata que se le coló en la imprenta). 👇

 

PULSO DE LA CIUDAD // ¡WELCOME!

Adolecen los medios informativos de rendir excesivo culto a la violencia y al fútbol. Apenas si hay espacio para insertar de vez en cuando la sugerente imagen de los novísimos ciudadanos que, como esta gentil señorita, se incorporan al censo orensano sin tener la menor idea de cuál podrá ser su destino.

¿Quién se atreve a confeccionar ahora un horóscopo con la ligereza de antaño? Hace siglos no entrañaba mayores complicaciones, incluso para el astrólogo menos docto. El recién nacido o era plebeyo de tomo y lomo, o se hacía paje de la reina, o la palmaba en las Cruzadas. Había pocos caminos para agotar la vida y predecir era tarea facilona. No sucede lo mismo ahora, cuando la gente que teme los grandes males del mundo termina a veces con las botas puestas en las gradas de un estadio por una absurda discusión a cuenta de un "quítame allá ese gol".

La impresionante morenaza cuya sonrisa brindamos al lector para oxigenarle el alma de tanto gol y metralleta, es el nuevo fichaje del barrio de la Lonia, y ha sido captada cuando circulaba tripulando el primer cochecito descapotable de su vida. Es hija de unos conocidos industriales y la vida se le presenta con muy buena traza.

Para ella y para todos los niños orensanos deseamos menos goles y menos violencias. La vida tiene cosas más bellas que dar coces y aplaudirlas. Todavía se puede invertir el tiempo en amar, saborear buenos platos, catar excelentes caldos y cien cosas más donde no existe el peligro de salir malparado por culpa del ardor ciego de un partido. A fin de cuentas, la vida es demasiado hermosa para reducirla a ver cómo se perfora una portería.


📌 NOTA DEL EDITOR // Del archivo de Carlos del Caño

¿Se puede sobrevivir a un telediario sin empacharse de goles, polémicas y violencia? Carlos del Caño ya se hacía esta pregunta hace décadas, demostrando que su pluma no se doblegaba ante las modas ni los contenidos de masas.

En este "Pulso de la Ciudad", Del Caño nos regala una maravillosa lección de prioridades. Frente al ruido de los grandes estadios, él prefiere detener la mirada en la sonrisa de una nueva vecina del barrio de la Lonia que estrena su primer "descapotable" (un tierno cochecito de bebé). Una reivindicación absoluta de nuestra soberanía sobre el tiempo libre: la vida está para saborear buenos platos, catar excelentes caldos, amar y disfrutar de lo auténtico, lejos del fanatismo.

🔎 Anécdota de redacción: El artículo original se publicó titulado como "WELKOME" (con K). El propio Carlos dejó escrito a bolígrafo en su archivo: "Aparece con K gracias al corrector de pruebas, que escribió tal y como le sonaba. ¡Que Dios se lo pague!". Un guiño entrañable de los tiempos de la imprenta que hoy rescatamos con la foto original del autor.

Y ustedes, ¿son de los que necesitan oxigenar el alma de tanto fútbol? ¡Los leemos! 👇

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