GAZAPO AL VUELO
📰 El día que Carlos del Caño corrigió a la prensa nacional: Santa Comba de Bande está en Galicia
De la Redacción de la Revista "3e: Economía Española y Exterior" (Domingo, 8 de enero de 1967)
Hemos recibido una carta firmada por don Carlos del Caño Saburido, de Velle (Orense), en la que, con relación al artículo de nuestro colaborador F. Costa Toro, titulado «Viento fecundo del turismo», recientemente aparecido en 3E, nos ruega subsanemos el error deslizado en el pie de una de las fotografías que ilustraban dicho trabajo, el cual adjudicaba a Asturias la iglesia visigótica de Santa Comba de Bande, que pertenece a la provincia gallega de Orense.
Con sumo gusto rectificamos el «gazapo» cazado por nuestro lector y comunicante, que él mismo califica de «no muy grave»: uno de tantos que, con harta frecuencia, salta de la platina de los periódicos, sin que ni la más vigilante atención pueda evitarlo, para desesperación de autores y correctores de pruebas.
✍️ Comentario del Editor: El ojo clínico de un lector soberano
El patrimonio y la historia de la provincia de Ourense tenían en Carlos del Caño a su defensor más audaz y atento. Un auténtico editor y lector soberano no es un sujeto pasivo que consume información sin más; es un activo vigilante de la verdad histórica de su entorno.
En esta ocasión, nos trasladamos al inicio del año 1967. Carlos, en su lectura minuciosa de la revista de tirada nacional «3e: Economía Española y Exterior», detecta un error de bulto: un colaborador de la revista había osado "mudar" de comunidad autónoma la célebre iglesia visigoda de Santa Comba de Bande (siglo VII), situándola por error en el Principado de Asturias.
Lejos de dejarlo pasar, Carlos toma la pluma y envía una carta formal a la redacción. Con la generosidad y el señorío que le caracterizaban, califica el error de "gazapo no muy grave" de la imprenta, pero deja las cosas en su sitio: Santa Comba se queda en Ourense. La cariñosa respuesta de la revista, admitiendo públicamente el fallo y citando con nombre y apellidos a nuestro cronista, es el vivo reflejo del respeto que imponía su criterio. Una joya de nuestro archivo familiar que demuestra que a Carlos del Caño no se le escapaba un detalle cuando se trataba de honrar y proteger la identidad de su tierra.
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