Antonio Tovar (1960-2026): El eterno aspirante y un hallazgo histórico en nuestro archivo



Por Carlos del Caño | Sección de Opinión y Archivo Histórico del Blog

Hay deudas históricas que la cultura de nuestra tierra se niega a saldar, y desde este rincón nos rebelamos contra el olvido. El pasado 17 de mayo, con la reciente entrega del Premio de las Letras Gallegas de este año 2026, hemos vuelto a presenciar cómo se dejaba fuera, una vez más, a una de las voces más auténticas, desgarradoras e íntimas de la lírica ourensana: Antonio Tovar.

Tovar se ha convertido, muy a nuestro pesar, en el eterno aspirante de un premio institucional que no se hace efectivo, pero quienes valoramos la literatura de verdad seguimos reivindicando su figura. Y qué mejor manera de hacerlo que demostrando su valía con pruebas irrefutables de nuestro propio archivo familiar.

Investigando en los cuatro volúmenes de crónicas y colaboraciones de Carlos del Caño, nos hemos topado con un hallazgo gráfico y literario exclusivo que parece haber esquivado los registros oficiales: un recorte de prensa original de 1960 que documenta el Certamen Galaico-Portugués de la época.


                                                                 

La imagen nos traslada a un momento cumbre: un jovencísimo Antonio Tovar, con el rigor, la elegancia y la pajarita de la época, lee emocionado su obra tras alzarse con el Primer Premio "Antonio Feijóo". Frente a los micrófonos que atestiguaban el latido cultural del momento, su voz ya era eterna, por mucho que las academias de hoy miren hacia otro lado.

Gracias al cuidado con el que Carlos guardó este apunte, hoy podemos recuperar y compartir en exclusiva el bellísimo poema galardonado. Una pieza impregnada de la infancia en Celanova, el recuerdo de su padre y el latido del río Sil:

📜 (Primer premio "Antonio Feijóo")

Nó, como ter nunca tiven un can, i aquil que tiven non foi meu, o dono era meu pai. Un can de coellos. Era no val de Celanova. Entón era eu un neno, xa fará trinta anos disto. Lémbrome dos seus ollos ver- [demar, do lombo suave e do seu rabo movéndose no ár. Chamabámoslle S i. Lémbrome dél, deitado noga i ián ó pé dun neno cos ollos no miragre do animal. Batíalle cun na testa, das orellas [turráballe, rubíame ó seu lombo..., i o Sil tiña [un ollar manso i adurmiñado. Iba con nós ó monte e no toxal ventaba a lebre cos fuciños, i o rabo a abanear. Xogaba eu cos bugallos redondos como mundos polo chán i o Sil deixaba os coellos e viña ó pé de min e de meu pai. Tiña unha vista adurmiñada, misteriosa e sangal... Éramos tres en Celanova: eu, o Sil e meu pai como un deus outo levándome da man... Meu pai morreu hai anos. Éramos tres no val.

Antonio Tovar Bobillo



Mientras las instituciones se olvidan de los grandes, los archivos de los periódicos y los legados familiares como el de Carlos del Caño custodian la verdadera historia. Sirva esta entrada y este poema recuperado como nuestro firme voto y homenaje a un poeta que no necesita un premio oficial para seguir vivo en el corazón de Galicia.

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